Qué y cómo (2)

A lo largo de la veintena de comunicados de los NOA hemos insistido en la importancia fundamental de la unidad en la constitución y afianzamiento del movimiento antinacionalista por la regeneración democrática y de resistencia contra la tiranía de los nacionalismos disgregadores, al que todos pertenecemos. Lo hemos reiterado hasta la extenuación y lo seguiremos haciendo.

Pero consideramos que, tras el camino recorrido -que ha visto aparecer organizaciones cívicas de oposición firme a las actuales tiranías políticas y de los saqueadores económicos, e incluso la formación de nuevos partidos regeneracionistas y no abiertamente antinacionalistas- se impone expandir el ámbito de la resistencia, extender nuestro mensaje a todos los niveles y en todo el territorio nacional, al margen del apoyo o la simpatía por opciones parlamentarias concretas.

Hay que lanzar un mensaje claro pero multiforme, básico, que exprese la oposición al presente estado caótico y entreguista de desgobierno nacional, las complicidades mediáticas y la dictadura de los nacionalismos, pero sobre todo que genere movimiento, que movilice a todos los grupos y los haga sentirse partícipes de algo vivo y a la ofensiva. Por la libertad.

Esa movilización debe ser “permanente”, independiente de partidos y de sus condicionamientos electorales y parlamentarios, y debe se antagonista sin tapujos con la dictadura de los nacionalismos, sus cómplices gubernamentales y la actual configuración estatal a ellos favorable.

Por ello, una vez más, insitimos en que no bastan las exaltaciones momentáneas, ni siquiera la presencia en la red.

Nuestro movimiento es necesario, imprescindible, para lanzar esas grandes ideas de que hablábamos en nuestro Comunicado anterior, que los partidos llamados “nacionales” dejan languidecer arrinconándolas. Unos por pura vesanía y otros por cobardía, intereses espúreos y cálculo político. Unos más agresivos y directamente destructivos, y otros actuando como anestesistas de la sociedad, que se contentan con, aceptando lo inevitable, propiciar la “muerte dulce”, sin estridencias ni violencias, casi “sin que se note”.

Nuestro movimiento es necesario para impulsar decididamente la defensa de la unidad de nuestra Nación y sociedad, la libertad y la igualdad de todos los españoles, ante la defección de los partidos del “sistema”.

Nadie, ninguno de ellos, lo hará por nosotros. Una vez más, puro pueblo.

Todos y cada uno de nosotros debe ser un agitador y un propagandista activo. Debemos ser conscientes de que esa actividad ha de ser sistemática y constante, y debe realizarse con empecinamiento, sabedores de que sus resultados no son ni inmediatos ni visibles.

Todos, incluso con los medios más elementales, hemos de estar en la calle constantemente. Todos, hemos de desarrollar y propagar una actitud y un discurso antinacionalista. Y, todos, hemos de iniciar el contacto regular entre nosotros, con el objetivo de coordinar la unidad de acción y estructurar nuestro movimiento.

Hacemos un llamamiento a todos los grupos para que pasen a la propaganda, agitación y denuncia abiertas, para que salgan de sus círculos e implanten el mensaje de libertad, unidad y progreso: lo que es España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *